Muchos equipos interpretan “omnicanal” como precio idéntico en tienda, web y marketplace. En la práctica, las comisiones, el coste de fulfillment y las campañas flash hacen casi imposible sostener esa igualdad sin erosionar el margen o confundir al comprador habitual de la tienda.
Lo que sí importa es la explicabilidad. Si el marketplace lleva un descuento de lanzamiento, el personal de tienda debe saberlo antes de que el cliente entre con el móvil en la mano. Si la web propia mantiene el PVP de catálogo, conviene una nota clara sobre servicios que solo existen allí (recogida, taller, garantía extendida).
Una regla sencilla que usamos en briefings: cada diferencia de precio debe poder explicarse en una frase que el dependiente o el agente de atención pueda repetir. Si no cabe en una frase, el desajuste no es estratégico: es improvisación.